Cuando el corazón se rompe sin avisar

  • Cada año 50.000 personas fallecen por paro cardiaco en España. Muchas de ellas, sobre todo hombres, mueren súbitamente
  • El tabaco y los malos hábitos son los principales responsables

Un pinchazo, una leve molestia en el brazo, algo de presión en el pecho, mareos o una sensación parecida a una indigestión.Y es que la muerte súbita es sibilina, ya que en algunos casos ni si quiera avisa, se produce un cambio de ritmo en el corazón que impide que lata. En la mayoría de los casos sólo una reanimación pulmonar o el uso de desfibriladores puede evitar que el ataque al corazón termine en muerte. Todo ocurre en apenas unas horas, en ocasiones ni siquiera eso, sólo unos minutos. No da tiempo a despedirse. Así le pasó al genio del flamenco Paco de Lucía y, hace tan sólo unas semanas al economista David Taguas. Y es que ataques al corazón tan repentinos que no dan opción, no permiten reaccionar, son muertes súbitas.

Los dos sufrieron el ataque de improviso, Paco jugaba con su hijo en una playa de Cancún (México) cuando una sensación heladora le dio la voz de alerta. Dos horas más tarde, tras entrar a pie en el hospital, falleció. A Taguas, jefe de la Oficina Económica de Zapatero, el corazón le falló de noche. Se acostó con cierto malestar, pensó que sería una mala digestión, pero no. Y es que pasados los 35 años, el motivo más habitual para que el corazón se detenga son los malos hábitos, «principalmente el tabaco, el responsable de la mayoría de las enfermedades coronarias, pero también influye la obesidad, la falta de ejercicio, la hipertensión o tener el colesterol elevado», explica a LA RAZÓN el presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Juan Ramón González-Juanetey. Al explicarle los dos casos, el doctor ha resuelto que son muertes súbitas porque sus síntomas aparecieron menos de 24 horas antes de su muerte. En España, cada año fallecen 50.000 personas por infarto de corazón. El 70 por ciento de ellos se dan en hombres.

Como narran las crónicas de estos días, tanto Taguas como De Lucía eran fumadores infatigables. Eso si, el artista de Algeciras había dejado sus dos paquetes diarios hacía unos veinte días, tras fallecer su amigo el poeta Félix Grande. Se subió al carro de la vida saludable demasiado tarde porque también empezó a practicar deporte. «A ver si se me pasa» es lo que piensan, según el cardiólogo, la mayoría de enfermos, pero «de lo que no se dan cuenta es de que un tercio de los pacientes que sufren estos ataques mueren de forma súbita por no llegar a tiempo porque no se puede resolver si no es con reanimación cardiopulmonar o una desfibrilación». Técnicas que no muchos conocen y que desde la SEC están intentando difundir. «Si se hace pronto, se salva la vida del paciente si no, es un drama».

«Cada segundo es vital y una persona que sea capaz de mantener los latidos de forma artificial, por pocos conocimientos que tenga, es clave», apunta Jorge González Armengol, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), y es que desde que empiezan los primeros síntomas «pueden transcurrir apenas 10 segundos antes de desmayarse o perder el conocimiento». Es lo que se conoce como anoxia cerebral –falta de oxígeno en el cerebro–. Y es que los hombres tienen muchas más probabilidades que las mujeres de sufrir un fallo cardiaco; es más, su aparición se retrasa cerca de diez años porque «ellas están protegidas durante la edad fértil gracias a las hormonas», apunta el presidente de la SEC. Detrás de esta «protección» también hay motivos socioeconómicos, aunque la mujer cada vez fuma más, y las diferencias se van acortando.

Pero ¿es posible conocer nuestro riesgo cardiovascular? A partir de los 40, no sólo hay que controlar el ejercicio que hacemos, lo que comemos, sino que también es importante hacerse pruebas específicas para medir el estado del corazón porque «si se da la muerte súbita antes de los 35 años, suele estar vinculada a problemas congénitos. Es importante revisar los antecedentes familiares por si existe un historial de infartos frecuentes», añade González Armengol.Es importante saber que evitar los factores de riesgo reduce en hasta un 95 por ciento el riesgo de que el corazón se detenga.

Se han hecho numerosos estudios sobre la muerte súbita cardiaca, ya que, a medida que aumentan las enfermedades coronarias, éstas también crecen. En el último congreso de la Asociación Americana del Corazón, un grupo de cardiólogos presentó un trabajo en el que aseguraban que la muerte súbita podía ser más predecible de lo que se cree. Analizaron a 567 hombres que habían sufrido una parada cardiorrespiratoria súbita y descubrieron que en el 53 por ciento de los casos habían experimentado algún aviso previo: dolor en el pecho, problemas respiratorios o mareos. Todos aparecieron entre cuatro semanas y una hora antes de la parada. Así, las llamadas de alerta aparecieron en más de la mitad, pero para el resto pasaron desapercibidas o no se produjeron. Por eso, insiste González-Juanetey, «debería haber un desfibrilador en cada casa». Y es que cuando una arteria se obstruye, la capacidad de reacción es limitada y sólo queda que «la llamada al 061 se haga a tiempo, antes de perder el latido», insisten desde Semes.

 

Cómo prevenirlo

- Conocer los riesgos cardiovasculares, si existen antecedentes familiares

- Evitar el sobrepeso, que se puede medir a través del perímetro de la cintura. Incorporar una dieta sana, como insisten siempre los médicos

- El tabaco y el alcohol son los grandes aliados de las enfermedades coronarias. Con la ley antitabaco los infartos se han reducido cerca de un 10 por ciento

Fuente: La Razón

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