Depresión y fibrilación auricular, ¿están relacionadas?

Una investigación americana ha hallado una relación entre la depresión y el aumento del riesgo de fibrilación auricular (FA), la arritmia más común.
A partir del análisis de la muestra obtenida en el Estudio Nacional Multiétnico de Aterosclerosis (MESA en inglés), se analizaron a los 6.600 sujetos que participaron. Los participantes pertenecían a distintos grupos étnicos, tenían una edad media de 62 años y no presentaban una enfermedad cardíaca cuando se inició el estudio. Se observaron los datos de la muestra con el objetivo de conocer si existía relación entre la depresión y el riesgo de FA.

Para conseguirlo se estudió qué riesgo había en los sujetos que obtuvieron puntuaciones más altas en una prueba de detección clínica de la depresión y aquellos que tomaban algún tipo de tratamiento antidepresivo. Los resultados mostraron que éstos presentaban aproximadamente un 30% más de riesgo de desarrollar FA que las personas que presentaron puntuaciones normales y no estaban sometidos a ningún tratamiento antidepresivo.

Esta investigación abre nuevas vías para el abordaje de la FA. De hecho, los investigadores recalcan que el hallazgo exige mayor investigación y una mayor conciencia entre los médicos y los pacientes. Aunque se desconoce el motivo por el cual la depresión interrumpe la función cardíaca, algunos investigadores focalizan las razones a los niveles elevados de inflamación provocados por hormonas que interfieren directa o indirectamente con la capacidad del corazón de mantener su ritmo.

Siempre se ha creído que la salud mental y cardiovascular estaban muy relacionadas y, de hecho, este nuevo descubrimiento lo reafirma. Todavía queda mucho camino para recorrer, pero, tal y como destaca uno de los investigadores del estudio, “los médicos y los pacientes deben ser conscientes de que la depresión ha demostrado, en varios estudios, que es un factor de riesgo para la enfermedad cardíaca en general y, en este estudio, también para la fibrilación auricular.”

Fuente: American Heart Association Meeting Report y FEASAN

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