Adiós al histórico “sintrom”

La alternativa al famoso anticoagulante llega a las farmacias el 7 de noviembre

Tras 50 años de absoluta hegemonía, llega el relevo del «sintrom», el famoso anticoagulante que toman 650.000 pacientes cardiovasculares en España. Lo sustituirá el «Dabigatrán» un nuevo fármaco más eficaz, seguro y cómodo para los pacientes que reduce el riesgo de hemorragia y no se altera con cambios en la dieta o el estrés.

Y,  sobre todo, evita los controles periódicos y análisis de sangre mensuales que exige el «sintrom» para garantizar la seguridad del tratamiento.

Adiós al histórico «sintrom» 

El Ministerio de Sanidad dio luz verde la semana pasada a su financiación pública. El viernes, durante el congreso de la Sociedad Española de Cardiología, se anunció su llegada a las farmacias el próximo 7 de noviembre.

Los anticoagulantes licúan la sangre, la vuelven más líquida para que circule con mayor fluidez. Su uso reduce a una décima parte el riesgo de sufrir una complicación cardiovascular, al impedir la formación de trombos, que taponan las arterias. Con ellos se previene el ictus en casos de que el corazón sufra una arritmia y se evitan nuevos infartos.

Para los pacientes supondrá un cambio radical en su tratamiento, aunque en una primera fase no se ofrecerá a todos los enfermos que ya toman «sintrom». De momento, se reservará para los pacientes que no están bien controlados con la medicación actual, aproximadamente un 20% del total.

Más caro

El filtro de Sanidad se hace por el elevado precio del medicamento. El nuevo anticoagulante cuesta 63 euros mensuales frente a los 3 del antiguo. A medio y largo plazo se conseguirán ahorros al eliminar los análisis de sangre exigidos y descongestionar las consultas de los centros de salud.

Sanidad autorizó la financiación pública de este nuevo fármaco junto a otros cinco otros, también de elevado coste para tratar la esclerosis múltiple, el lupus o la hepatitis C. Solo dos de los fármacos autorizados tendrán un impacto añadido en las arcas autonómicas de más de 40 millones de euros anuales porque el Ministerio autoriza y son las Comunidades quienes lo sufragan.

 

    • Dra. Rodríguez Bailón
    • 26 octubre 2011

    Los que ya tenemos algunos años de experiencia profesional sabemos que no existen las panaceas ni los fármacos milagrosos. Hemos conocido reiterados casos de remedios estupendos que tenían muchas ventajas y nigunos inconvenientes (salvo el precio) y después eran retirados por algún “efecto colateral” como el aumento de mortalidad. ¿Que fué de la amrinona, ibomamina, etc, etc…?
    Por tanto, bienvenidas las novedades que puedan aportar algún progreso, pero sin bajar la guardia y la atención a los posibles efectos secundarios.

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