La Comisión Europea ha puesto en marcha el Safe Hearts Plan, una estrategia conjunta orientada a transformar la atención médica. El objetivo es adelantarse a la enfermedad, proteger la salud del corazón y sumar años de vida con calidad.
Hoy en día, la evidencia clínica confirma que casi el 80 % de los problemas cardiovasculares prematuros se pueden prevenir o evitar con un control adecuado de los factores de riesgo del día a día, como la tensión arterial, los niveles de colesterol, la glucosa o el mantenimiento de hábitos de vida saludables.
Con esta premisa, el avance del Plan Europeo de Salud Cardiovascular (Safe Hearts Plan) y las nuevas directrices comunitarias proponen un cambio profundo en los sistemas sanitarios de toda Europa. Se propone un cambio del modelo centrado únicamente en reaccionar cuando el problema ya ha aparecido. Se trata de promover una medicina de precisión, cercana y, sobre todo, preventiva.
Para que esto ocurra, la estrategia europea diseña un seguimiento estructurado y adaptado a cada etapa de la vida. Esto comienza desde el ámbito asistencial, con revisiones periódicas que permiten la detección precoz de ciertas enfermedades.

A los menores de 35 se les realizará una valoración basal enfocada en conocer los antecedentes familiares, revisar la presión arterial y promover desde el inicio estilos de vida cardiosaludables.
En cuanto a la siguiente etapa, de 35 a 65 años, es el periodo clave para la detección precoz. Se recomiendan controles periódicos cada 5 años para evaluar ciertos valores como el índice de masa corporal, la presión arterial, el perfil lipídico y la función renal, detectando cualquier alteración antes de que cause síntomas.
Por último, a partir de los 65 años se realizarán seguimientos clínicos especializados que implicarán un cuidado y seguimiento más exhaustivo, con una periodicidad recomendada de 3 a 5 años. Estas exploraciones avanzadas se harían con el fin de tener una detección temprana de pequeñas arritmias (como la fibrilación auricular) y el cuidado de la salud vascular.
Otros parámetros que se incluirán en el seguimiento son las alteraciones lipídicas y las dislipemias. Llevar un control del perfil lipídico implica conocer los valores del LDL, HDL y los triacilglicéridos. Si cada paciente y conoce sus valores saludables y se ven reflejados en las fichas médicas será más fácil intervenir antes de que aparezca alguna patología. También se contempla añadir los factores de riesgo cardiovasculares hereditarios o que presenten una influencia genética (por ejemplo, la diabetes tipo 1).
Esta propuesta de mejora para la salud europea es pionera y pretende marcar una diferencia en la calidad de vida de la sociedad, no solo en la longevidad. Pero para que llegue a funcionar también se deben implicar los pacientes y las familias. Por ello es fundamental comprender qué significan ciertos parámetros como la tensión arterial sistólica o los niveles de colesterol LDL, y mantener una comunicación periódica con el equipo médico de referencia ante cualquier señal de alerta como el dolor torácico, la falta de aire desacostumbrada o las palpitaciones repentinas.
El Safe Hearts Plan marca un cambio en la forma de afrontar los cuidados cardiovasculares. La prevención y seguimiento dejan de ser una recomendación aislada para convertirse en una prioridad y una obligación.
Para saber más: https://gacetamedica.com/politica/ue-safe-hearts-plan-propuesta-comun-chequeos-cardiovasculares/