La terapia de resincronización cardiaca (TRC) forma parte del tratamiento habitual de los pacientes con insuficiencia cardiaca, fracción de eyección reducida y QRS ancho. Entre sus beneficios destacan el remodelado inverso del ventrículo izquierdo, la mejora de los síntomas y la reducción tanto de los ingresos hospitalarios como la mortalidad. Aun así, persisten limitaciones relevantes. Se estima que hasta un 40 % de los pacientes no responde de forma adecuada o ni siquiera puede recibir el tratamiento.
Ante esta situación, se han realizado nuevas propuestas. Entre ellas destaca el sistema WiSE CRT, que permite la estimulación endocárdica del ventrículo izquierdo sin cables. El dispositivo se basa en la transmisión de energía mediante ultrasonidos desde un generador subcutáneo hacia un receptor implantado en el endocardio, sincronizándose con la estimulación del ventrículo derecho. De esta forma, se lograría una activación fisiológica y ampliar las opciones en pacientes complejos.
El estudio SOLVE-CRT desarrollado entre 2018 y 2022 incluyó centros de Europa, Estados Unidos y Australia. En total, se analizaron 183 pacientes para seguridad y 100 para eficacia, con un seguimiento mínimo de seis meses.
Los pacientes incluidos presentaban situaciones clínicas típicas: no respondían a TRC convencional, pacientes a los que no se les había podido implantar un estimulador del ventrículo izquierdo, y casos con alto riesgo para una actualización del dispositivo. La edad media fue de 68 años, con predominio de hombres, y la mayoría se encontraba en clase funcional II-III de la NYHA.
Los resultados fueron positivos y permitieron alcanzar los objetivos principales del estudio antes de lo previsto. Se observó una reducción del volumen telesistólico del ventrículo izquierdo del 16,4 % a los seis meses. En cuanto a la seguridad, algo más del 80 % de los pacientes no presentó complicaciones mayores relacionadas con el procedimiento o el sistema. Los eventos adversos registrados (fundamentalmente complicaciones del sistema, vasculares, algunos ictus y perforaciones cardiacas) se concentraron sobre todo en las fases iniciales.
El implante tuvo éxito en la gran mayoría de los casos y, además, se observaron mejoras en variables clínicas y eléctricas, como la duración del QRS, la fracción de eyección, la clase funcional y la calidad de vida.
En conjunto, estos datos apuntan a que la estimulación endocárdica sin cables del ventrículo izquierdo puede ser una opción útil en pacientes en los que la TRC convencional no es factible o no ha sido eficaz. Aunque todavía es necesario seguir acumulando experiencia y datos a más largo plazo, esta tecnología abre una vía interesante dentro del tratamiento de la insuficiencia cardiaca.
Para saber más: https://secardiologia.es/blog/16419-terapia-de-resincronizacion-cardiaca-sin-cables-en-el-vi-promesa-real-pero-aun-con-cautela